El misterioso origen del nombre Mustang y sus raíces españolas

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  • Existen muchas teorías que explican por qué Ford escogió el nombre Mustang para su icónico pony car, casi tantas como sus propios protagonistas.
  • Pero lo que no son tan conocidas son las raíces españolas que tiene la célebre denominación del modelo deportivo americano.

 

Ford Mustang Boss 302 de 1970.

El Mustang de Ford es sin ningún lugar a dudas uno de los modelos más míticos de toda la historia del motor estadounidense. Su éxito fue tal, que llegó incluso a crear un segmento, el de los pony cars, denominado así por el célebre emblema del modelo de la Ford Motor Company.

Sin embargo, a pesar de que el desarrollo y la vida del modelo han sido extensamente documentados, lo cierto es que el verdadero origen de su nombre continúa siendo un auténtico misterio, que ni los propios testigos presenciales han podido esclarecer en estas décadas. Existiendo numerosas versiones, que tratan de explicar los motivos por los que la compañía estadounidense escogió esta denominación para su nuevo modelo compacto.

Antes de la presentación del modelo en 1964, en los Estados Unidos la palabra Mustang se empleaba para referirse a los caballos salvajes, sin propietario, desde hacía generaciones. Habiendo sido empleada con anterioridad al pony car ya en el siglo XX para bautizar al icónico avión North American Aircraft P-51 Mustang de la Segunda Guerra Mundial e incluso un modelo conceptual de la propia Ford, el prototipo Mustang I de 1962, un concept car en formato roadster realizado en aluminio y dotado de un particular motor V4, que trataba de estudiar las posibilidades de un pequeño, ligero y económico deportivo.

Ford Mustang de primera y cuarta generación posan junto a un P-51 Mustang.

Según algunas fuentes, entre las que se incluye el propio Lee Iacocca, presidente de Ford desde 1970 y vicepresidente en el momento del desarrollo del Mustang, el origen del nombre se debe al icónico caza de la Segunda Guerra Mundial, un diseño originalmente británico que fue fabricado en los Estados Unidos y sucesivamente mejorado, hasta convertirse en la referencia del cielo europeo durante la contienda.

Sin embargo, muchas otras fuentes fiables, entre las que curiosamente también aparece el propio Iacocca, existen otros motivos para haber bautizado al modelo de esta manera.

Una de las más recurrentes pero que ha sido desacreditada en numerosas ocasiones incluso por su protagonista, cuenta como Iacocca asistió a un partido de fútbol americano universitario en la Southern Methodist University, en el que uno de los equipos se llamaba precisamente Mustangs. Esta formación perdía el partido, pero según cuentan, tras la derrota Lee Iacocca se acercaba al vestuario y les felicitaba por el esfuerzo realizado, asegurando que había quedado impresionado y que llamarían a su nuevo modelo Mustang, como el equipo, porque según las supuestas palabras de Iacocca, este “será ligero, como el equipo. Será rápido, como el equipo. Y será deportivo, como el equipo”.

Mustang de sexta generación.

El origen de esta anécdota es incierto, pero ha sido negada varias veces, incluso por el propio Iacocca en sus memorias, donde además afirmaba que el nombre del modelo procedía directamente del avión de la Segunda Guerra Mundial. Este también confirmó a Robert R. Fria, autor del libro “Mustang Genesis. The Creation of the Pony Car”, que el suceso del partido de fútbol no había sucedido nunca.

En su libro, Robert R. Fria relata la descripción del propio John Najjar, diseñador del Mustang I concept, acerca de la elección del nombre. Según este, el y Bob Maguire, su inmediato superior, estaban revisando una lista de posibles nombres para el modelo, y Najjar, que había estado leyendo sobre el avión, sugirió ese nombre en recuerdo del P-51, pero Maguire lo rechazó para evitar la asociación con el caza. Najjar sugirió de nuevo el nombre pero esta vez asociándolo al caballo, al cual aceptaba su superior, marcándolo en la lista que estaban estudiando. Según Najjar, este es el verdadero origen del nombre.

Es conocido que una empresa de marketing, J. Walter Thompson, realizó un estudio de mercado con nombres de animales para el modelo, en el que estaban incluidos Mustang y Cougar. Además de estos, Ford estudió como posibles las denominaciones ThunderBird II, Torino, Allegro y Avventura entre otros. Además de las siglas T5, nombre que finalmente tuvo que lucir el modelo de Ford en Alemania porque Mustang ya era una marca registrada por un fabricante de motocicletas.

El célebre emblema del Mustang..

El propio dibujante del emblema del caballo galopando, Phillip T. Clark, fue uno de los diseñadores de Ford de la época involucrados en el diseño del Mustang, que contaba como tras un viaje a la The Art School of Design de Pasadena había quedado fascinado al ver los Mustangs correr libremente en Nevada, lo que lo inspiró para hacer el emblema, sobre el que había estado trabajando durante un tiempo, y sugerir el nombre a los ejecutivos de la marca, a los que supuestamente encantó la asociación con el caballo.

Oficialmente, a día de hoy ni la propia Ford Motor Company se decanta por una teoría u otra, reconociendo todas ellas como posibles y sobre todo, como parte de la propia historia del modelo. Pero lo único cierto es el origen etimológico del nombre, procedente de la palabra española mesteño, cuyos significados son salvaje, callejero o sin dueño. La variación de esta palabra fue mestengo, empleada también en centroamérica desde hace siglos para denominar a los caballos salvajes y que dio lugar al vocablo mustang en Norteamérica.

En los Estados Unidos, Mustang era empleado para nombrar a aquellos caballos salvajes que proliferaron sobre todo en el oeste del país. Animales que llegaron en el siglo XVI con los conquistadores españoles, ya que los caballos que originalmente poblaron el continente americano, procedentes de Mongolia según los últimos estudios de la década de los noventa, se extinguieron hace ahora entre 8.000 y 10.000 años.

Primera generación del Mustang GT.

Por lo que podemos afirmar, sea o no el caballo el responsable de la denominación del célebre pony car de Ford, que el origen de su nombre tiene raíces españolas, ya sea por la ascendencia mayoritariamente ibérica de los caballos salvajes del continente o por la propia fuente española del término que luego dio nombre a estos animales.

Noticia original de  www.motor.es

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